Mi mesa siempre está manchada de pintura, llena de papeles con notas que nunca leo.
Mi mesa siempre tiene pinceles húmedos, botes de pintura a medio cerrar, retales de papel de acuarela, y algún que otro envoltorio de caramelos.
Mi mesa tiene una orquídea a la que se le han caído las flores, restos de servilletas con restos de acuarela y tarjetas de visita que nunca reparto.
Mi mesa tiene tazas repletas de pinceles, lápices y bolígrafos gastados.
En mi mesa nunca falta una idea, un proyecto o una ilusión, y la mayoría de ellas son observadas por un gato que se sienta en mis dibujos. Y me observa.
En mi mesa nunca falta un gato, o dos, mirándome, lamiéndome y acurrucados en mi regazo.
En mi mesa siempre hay una musa que se esconde, que desaparece y que aparece cuando menos te la esperas.
"A la hora de las musas"
Ilustraciones Esn


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